De sus ojos de hechicera: del cautiverio a “paladín enamorado” de una actividad etérea…
quijote y dulcinea, amalgama con poderes de “molino ensoñación” fábrica de sueños tras tus labios de princesa y el silencio de tu “caótica respiración”.
Silencio total: y sigues diciendo, pueden callar sus labios y aun sonara su vos mientras me vea, no dejes de mirarme “mariposa mochilera” escudriña mis adentros , evoca tus arengas, ríe y llévame sin prisa por esta sutil elevación…
Ante le evidencia de mi mirada, me rindo ¿Que siento perderme? ¡Que quiero perderme gritan mis ojos ávidos de los tuyos! mariposa hechicera; de deliro y gozo lloro entre tus alas presa ¿Estocolmo? Secuéstrame esta noche y todas las de la vida con luna llena ¡secuéstrame mariposa! entre mis sueños ven y vuela, hiende mis deseos, surca de sabiduría y labios mi cuerpo. Algo maniática me torno, algo niña, te mezclas con todos mis yo ¿y yo?... Sueño: acaricias todas mis almas y sueño, sueño en el sueño, sueño despierta, sueño que me pierdo en la dulzura de tu cuerpo, en la sapiencia de tu tacto, en tu hipnótica voz. Soy un manto- manto mujer- manto olvidado, me tejes con tus dedos e hilos del color de la demencia: demencia liquida, orgasmo de ojos abiertos y suspiros desde la punta de los dedos a ojo cerrado.
Amiga mía -mariposa y ensueño- veo la prisa de las letras sumergirme en una inolvidable travesía con tu rostro de bandera, veo la prisa de mi alma hacer prosa sobre ti y tus delirios de mujer- mariposa mochilera- y te re cuerdo ¿qué recuerdo? te recuerdo a ti, con más velocidad que el viaje del segundero (entre segundo y segundo) Tu imagen me ronda y el síndrome retorna, soy feliz en tu secuestro. Y ríes y rio, rio a ríos y mares en tu fantástica elocuencia.¡ No pares de hablar mariposa ¡que no quiero dejarte de escuchar, abraza mas y mas, mientras yo vivo en el intento de adherirte a mi tal vez un poco, tal ves como sueño si te toco, si te toco el alma.
¿Te preguntas por qué lloro en la prisión de mis deseos? Lloro de verte a mi lado, lloro por qué tenerte a mi lado es la posibilidad de que un día simplemente te marches. Me he perdido tantas veces en tus ojos ¿pero del día en que me perdí y llore? No me quedan más palabras…
“Sentencia sin ley, dulce condena,” beber de ti, vestirme de Estocolmo (¿ya lo dije?) secuestradora de mis sueños: lo nuestro es un pacto de ojos cerrados- mezcla de ternura y viento- cellos de la carne y el tiempo, diligencia inolvidable, una boda sin arrocitos, pero con invitados celestes viéndonos. Nuestro pacto indecible lo bendijo el dios que es tu invento, tal como inventaste esos besos que me hacen presa, la presa más feliz y delirante por tu aliento. “las noches te acercan y enredas el aire, mis labios se secan e intento besarte” conjuro el silencio de recodarte, los minutos sin ti ya tienen un arte, planean la forma mejor para amarte. Mariposa, mariposa, mariposa…
Me gustas engreída e insoluble ante la incoherencia de mí coqueteo; me gustas calientita entre sabanas. Perdida.
Me gustas a la orilla del río con tus alas de colores posada en mi lomo de perro gallina; me gustas poeta, analítica ¡mi niña! Sabia, elocuente, confundida, mi loquera arrepentida.
Me gustas divagando, soñando perdida en un parque o cruzada de piernas en un consultorio azul; me gustas con tu mechón de cabello rbd, con tus ojos escrudiñantés y brujos. Me gustas desnuda. Me gustas mucama, recién levantada, con los ojos entreabiertos de excitación, con los ojos cerrados o parpadeando.
Me gustan tus lunares: sendero deslizante, camino a la perdición, al olvido, a la ensoñación, a desquiciantes besos: laguna mental en la punta de la lengua, en la punta de los dedos de la manos, de los pies… en un extremo del alma… me gustas y no hay remedio…
Me gustas como madre de Ema, de pepe y todos los hijos que aun no tuve… Seguiré desvariando en tu recuerdo, entre letras recolectado piedras que no palpo, soñándote imaginándote, dibujándote, arrojándome……..
Te re-leo tal como hago cada noche con tus cartas Te re- leo, te pongo tildes y flores… Te pongo puntos y comas y muchos puntitos suspensivos Te re-leo y estas llena de exclamaciones en el rostro… Sentimientos en negrilla y besos de tinta roja…
Te re- leo y me sonrojo, Me cubro de tu piel -que es el vestido de la metáfora- y de tu beso -el símil de mi sosiego- Te re-leo y hallo el silencio fijo y diminuto extraviándose en tus ojos (mi lenguaje predilecto)
Te miro y te re-leo y hablo en lenguas muertas que no oímos, que no domino… Te re-leo y tu voluptuosidad se llena de interrogaciones- me veo en el espejo y me lleno de paréntesis (te digo en voz baja lo que temo)
Te re-leo y me encapricho con tu prosa: mujer laberinto del sexo…
Te re-leo y cobro vuelo: “niña mujer”: etérea doncella ¿te escapaste de un sueño?
Te re-leo y te agrego un adjetivo: belleza…
Te re-leo y veo que no es suficiente: sabiduría en la hoja y en la vida…
Te vuelvo a leer y noto que me quede corta: alegría…
Te re-leo y los adjetivos que te siguen se quedan cortos y tras cada paso se hacen infinita sonrisa y erupción en los poros…
“Tal vez vaya aprisa pero entre paréntesis te amo de a poquitos cierro paréntesis”
¿Me pregunto que es esta sensación “multicolor palpito-aceleración” que se apodero de mi cuerpo? Un análisis riguroso me sugeriría rastrear el origen de la sensación que denomine “multicolor palpito-aceleración” pero, en la búsqueda científica, exhaustiva de rastreo, llego sin remedio a tus ojos: la respuesta se torna difícil. Me propongo hacer un análisis objetivo, racional del objeto de mi exploración, tus ojos, y diré siendo muy practica, “son el retrato mismo del paraíso.” ¿Practicidad? En seguida, me pregunto si debo encontrar un especialista, se reirían al ver las imágenes que sobre mi se proyectan cuando digo especialista: Duende, ninfa, brujo, mago, hada, para ser honesta, “declaro que no creo que exista en el mundo de lo terreno alguien o algo que pueda definir tus ojos.” Siguiendo las sugerencias del método creo que es propicio arrojar mi búsqueda al entorno propio del objeto y siguiendo el camino de las confesiones se, “tus ojos no son de este mundo” probablemente “tu mirada se gesto en un cuarto de colores, una noche de lujuria y corpórea alegría de un duende alquimista.” La búsqueda se aleja y entre la escritura y el recuerdo de tus ojos “un remolino se vuelve la hoja y mis dedos revolotean como mariposas, debo decirte sin sentido y las palabras pronto desaparecen”, interpretar seriamente este evento singular me hace pensar que quizá debo hacer una revolución: “reescribirme y reescribir el mundo para poder descifrar tus ojos.” Releo lo que escribo y la “sinrepuesta” continua: una pregunta me lleva a la otra y una respuesta me lleva a otra pregunta, por ejemplo, dije que tus ojos “son el retrato mismo del paraíso” pero pienso que el paraíso esta en algún lugar “donde sos pero no estas” al tiempo me pregunto, si el paraíso existe o si existe solo en tus ojos o si no hablo de paraíso, sino de algo más. Me percato de que mis dudas provienen del ““multicolor palpito-aceleración,” “de un deseo de decir algo en mi reflexión que te haga suspirar y parpadear mil veces (disfruto que parpadees)” también las dudas surgen del temor de ser absolutamente cursi y la probabilidad de que aborrezcas “mi dialéctica de los ojos kuecuenses” Continuo la lectura y me percato de que al final del primer párrafo afirmo una cuestión que para el lector podría ser la repuesta, clara, a toda mi reflexión, digo: “declaro que no creo que exista en el mundo de lo terreno alguien o algo que pueda definir tus ojos.” Para un lector agudo y crítico, como tú, mí querida mariposa mochilera, la anterior declaración llevaría de inmediato a la pregunta ¿si no existe en el mundo de lo terreno alguien o algo que pueda definir los mencionados ojos? Entonces, ¿Por qué este perro gallina desperdicia su tiempo y el del lector? Respondo a quienes de inmediato se hicieron esta pregunta que, ¡no soy de este mundo! no por virtud propia, pero quien se atreva a ver a través de mis ojos, podrá entender que luego de escuchar hablar a los “ojos kuecuenses” “no podes volver a ser de este mundo”; El impacto de ver unos ojos que no solo hablan, sino que además saben cantar y recitar poesía, generan el denominado efecto “multicolor palpito-aceleración” que sin ánimos de convertir la reflexión en algo comercial “te da alas” Ante mi “dialéctica kuecuense” y mi filosofía romántica nace el sueño… de quizá… lograr una orgia de suspiros y corazones en el infierno griego de platón y Aristóteles “la polis de candela” (la πολις de candela) o no sé, quizá, por efectos de mi meditación, Heráclito reciba latigazos por darme la posibilidad de “no bañarme dos veces en una mismo rio”, de no mirar dos veces a los mismos ojos. La caducidad del efecto “multicolor palpito-aceleración” de los ojos kuecuenses se retarda cada vez que vuelvo verte y percibo el aroma de tu esencia, pero confirmo la idea de que, “tenés ojos de camaleón” de que, “puedo verte todos los días y enamórame cada día, o aun mas, verte y enamorarme tras cada parpadeo.” ¿Cómo explicar esta sensación? Es como no saber si acabo de conocerte o si me hice tan insaciable y vos sos tan profunda, que cada que te veo sin mayor sorpresa, me preparo para ver algo mas, tan sorprendente como lo primero. Los ojos kuecuenses son sin lugar a duda más complejos cuando empiezas a tejerlos al resto del “aparato Kuecuenses”, pero este será tema para una próxima reflexión: “labios kuecuenses”, “manos kuecuenses” etc. Por los pronto es pertinente aclarar que esta reflexión sobre “los ojos kuecuenses y la multicolor palpito-aceleración” es solo la primera de una búsqueda demente.
martes 1 de septiembre de 2009
“No quiero recordar: preciso el olvido que me regalo la madrugada, tan solo conservare el aroma a cigarro, la fragancia chocoana del sexo desquiciante…”
“Mi estrella es un coyote destajado por la magia del origami...mi estrella es un coyote que aulló con fervor indomable a la luna, hasta volar en trozos de colores al cielo y convertirse en estrella- estrella de colores- coyote indomable- de las manos de fatídica tus pliegues nacieron y hoy te sujeto entre una manta, tú me miras, estrella indomable- coyote de colores...”
“Cabrón, carbón, carboncillo: calcinaste mi alma y me paseo. Tizón, tiza, carboncillo q te marca a cada paso: la vida, sus consecuencias, mis actos. Secuestradora de mi historia: voy dejándote grabada tras cada pisada. Garabato, espiral, retrato maniatado, pintura sin trazos, sueño fotografiado…”
“palabras q penden de la lengua y no decimos por que nos educaron para pensar que solo el tiempo la construye, pero amigos míos el adiestramiento fallo, no nos educaron correctamente para sentir…”
Nihilismo labial. Verborrea sexual. Del hecho al acto, del existir al no ser. Un beso es una distante caricia en la punta de iceberg.
“Heráclito se ha apostado: en una canastita arojó a los labios y su tacto para fastidiar a los tecnócratas de los besos…”
“Cuando uno está embrujado por una mariposa rompecabezas todo coincide- todo se convierte en una señal: el perro del lado que nunca ladro a las 4:55 un nueve de agosto, el viento que jamás me despeino de derecha a izquierda, la mariposa que se poso justo a la entrada del mariposarío…”
Cuando la delgada línea sobre la que nos paseamos día a día se llena de ostensión: Una callecita sin pavimentar cubierta de sueños puede convertirse en una extensa, amplia y pretensiosa autopista. No importa si la delgada línea era roja o azul, si la ideología es diestra o de zurda ensoñación que queda tras una aspiración cubierta de sangre, si la ideología se viste de genocidio no reposa más en la mente del hombre, muere en una fosa común. ¿Qué queda cuando el sueño se convierte en pesadilla, pesadilla azul, roja, diestra, de izquierda ensoñación? ¿Que nos queda? ¿El olvido? ¿O arrancarnos literalmente el corazón?
Anoche por unos instantes fui pelusa de ombligo ¡pero no de cualquier ombligo! ¡De un ombligo en ciudad fatídica!
Tu ombligo es un ranchito acogedor y cálido; y el entorno del ranchito es hermoso, ¿Qué puedo decir?
Me asome un poco (era de noche) y note que era invierno. Tu territorio, estepas llanas, extensas y cubiertas de blanca… ¿nieve? Territorio hermoso, blanco y liso ¡cobijado de nieve Y paradójicamente muy cálido!
A lo lejos se divisan un par de cerros firmes, empinados- de picos duros y rosados- donde curiosamente no había nevado (quizá cultiven rosas o sueños de quinceañeras en pregrado- no tiene sentido)- la música lacia y semejante a un respirar “los vientos del sur” me atraían sin par, me pose sobre uno de los hermosos cerros, el izquierdo, y desde ahí pude ver una cordillera de formas peculiares, formas que podrían dormir- un cerrito de dos cuevas que amenazaban con tragarme y entonaban entre silbidos “Stairway To Heaven”; tras el cerrito de dos cuevas y sobre el suelo, un par de medias lunas, que por un instante se hicieron lunas llenas ¡me miraron! eran verdes, profundas, escudriñantes de mi alma ”si, las pelusas también tenemos alma”. El horizonte dorado y lanudo (me recordaba a mi familia) ¡…que curioso es el universo al norte de tu ombligo…!
Sentí temor de caer por el horizonte o de ser tragada por el par de cuevas que respiraban, así que regrese a mi nueva morada, cansada pero feliz por lo visto -caminando sobre la nieve que no captaba mis pisadas ¿Qué huella podrá dejar una triste pelusa de ombligo? Me pregunte ¡pero, si tengo alma! Replique.
En dirección sur, lo que vi, representaba un infinito dejabu y mis sueños de mujer, “Las pelusa de ombligo carecemos de sexo, lo sé, pero presumo fui mujer en alguna vida, y es que nadie, ha demostrado que las pelusas no reencarnen o ¿sí? Además tenemos alma, así que todo, es posible”. En fin, acelere el paso en dirección sur y pase de largo por tu ombligo, vi algo que me recordó el triangulo de las bermudas, sobre salía y respiraba, y se precipitaba en un montecito de un aroma que no puedo describir, pero que me hizo olvidar por un instante, que soy pelusa de ombligo. Atravesé el letargo provocado por el aroma del misterioso triangulito y note, te dividías en dos extensas y poderosas autopistas, cubiertas de nieve y herraduras. Al final se erguían dos torres – como gemelas- que en los últimos pisos, presumían, cada una, por cinco regordetes pent-house ¡debe ser la ciudad! Pensé.
Nuevamente sentí temor así que regrese a tu ombliguito, pero un palpitar intenso me impidió dormir, luego un soplo- aun más intenso que el palpitar al interior de tus cálidas (presumo cálidas) tierras-…¡puahf! “el mundo me giro…” y de nuevo ¡puahf! Salí como pude en dirección oeste y ¡puahf! Que das vuelta otra vez.
De repente estaba lejos, en un mundo algo diferente-aunque conservaba tu esencia- igualmente cálido y nevado (sin nieve, la verdad) Mire al sur y la torres gemelas ¡ya no estaban!, mire al norte y los picos hermosos de puntas rosadas, ¡ya no estaban! y el horizonte lanudo y dorado que recordaba a mis antepasados, tal parece se trago las medisas lunas y cordilleras. Una gélida tristeza me invadió, tampoco tu ombliguito estaba, sentí deseos de llorar y de gritar pero las pelusas no tenemos lagrimas, no tenemos boca, qué más da. ¡Aun me queda mi alma! Me puse en pie (tampoco tenemos pies) y me eche a rodar.
Busque como loca tú ombliguito de centro a norte y de norte a sur hasta que vislumbre algo jamás antes visto, en dirección sur, encontré un par de redondas y blancas montañas atravesadas por un largo y oscuro caminito, abandone mis temores, decide atravesarlo y ¿Qué crees? ¡Si, encontré otro ombliguito!
Que silencioso el impacto que transgrede mis versiones. Mis finales felices ya no son una película muda. Chaplin se marcho en una balsa. La inundación, ocurrió tras mi llanto, mi llanto embelesado con tu figura que descansa en mis lunas. Los puntos finales, son comas y saltos. Que silenciosos el impacto que perfora mi inconsciente. Sos el asesino vestido de negra ternura y guantes de mí antaño. Tu diminuta figura ya no me ronda, soy yo, la que te arrastra como un pincel a la pintura que seca sobre el lienzo. Sos olvido y te arrastro, te matizo con mi llanto (que mentira, si olvide llorar) Que silencioso el impacto que enciende llamaradas. No hay escenario para este evento, rituales. Invoco a la melancolía y me doy cuenta que olvidado tus trazos. Mi poema es la verborrea que te ata sin lasos ni cristal, si espejos, sin un talismán.
Os digo hoy en medio de esta soltería perpetua que delinea mis labios: hago ante vosotros mis votos de amor a esta soledad intangible que regocija todas mis ausencias.
“Asumo roles y posturas que modelan la castidad. Será en adelante erótica, la pose inicua de un buda bajo la enredadera del amor. La castidad, no será pues, un voto público o privado (voto: hermano incestuoso de la ramera política, la puta más cara del burdel democracia), será un voto en blanco (una ramera con vestido de matrimonio) La castidad, es en adelante, un crucifijo, que no necesita presumir un cuello blanco y húmedos sueños sobre el paisaje de la pedofilia.
Renuncio a mi cajita de orgasmos: carita de niña con labios de camerón Díaz; con labios, pero imposibilitada para hablar, gemir, cantar. Mi babeante amiga – alguien la llamo así, un día, en postrimerías de una menopáusica reflexión-(¿será a eso a lo que se debe este calo? ¿Calor o calidez? ¿Calor o calentura?) Ya no seréis el epicentro de desquebrajantés emociones; os conjuro presa entre la picota de mis piernas.
No os riais amigos míos, me despido de la demencia. (El sexo ata almas.) El sexo, premura mi elocuencia, ¿pero qué será del sexo que se despliega a solas, sin distinciones ni lugares predilectos? ¿El que se desprende de vuestras propias manos, sin labios que besar y palabras de desierto? ¡La arena cubre el alba y la nieve en el Sahara es un acierto! Las delicias del ser concreto: ¡Si, es el punto exacto… justo ahí! Sin preámbulos, sin velas encendidas, sin angustias, sin llanto; sin los finales típicos de las 8:30 de la noche, sin deseos de saberlo todo….” Castidad te abrazo, no en un abrazo fraterno, más bien te sujeto a mi lado como a mi amante modelo, el alter ego de mi soledad. Furtiva amante ¿esto es un trió o un sueño? ¡Qué importa ya!
Doy un tiro de gracia a lo que del mundo veo: pum pum pam pam (como escuche decir a pizarnik la otra noche) pum pum pam pam soy beata, ermitaña, mojigata fugitiva de los dolores que se amasan en la carne; dejo detrás mío una zona minada, para aquel que se disponga amarme, pum pum pam pam; soy mercedes, barbará, maría, una santa en bikini detrás de una barra, alicoramiento del sagrado corazón, el credo en una etiqueta de un producto que se exhibe en las estanterías de pantera roja. Pum pum pam pam ¡soy la castidad vestida de calma y viento! Me cuelo por tus piernas cada noche y al amanecer me condeno al destierro, ¡tiene sentido! soy solo una palabra que se dice para insinuar que no tenéis sexo (aun que lo tengas) ¿Quien dijo que soy blanca? si me visto de rojo en los labios, en la uñas, en las mejillas y nada más en el cuerpo. No lo saben los griegos pero soy una diosa, la madrasta y la primera vez de Cupido; soy un sacrilegio, ¡el padre pio en una cama a orillas de san tropel, desnudo entre los brazos de Inés y sus pecados vestidos de mujer, una orgia entre Betty la fea y Aurelio cheverony! Soy una caricatura del tiempo. Castidad ¿existiré en un acto tan sexual como el nacimiento? ¿O sido seducida por la aberración del tiempo?
viernes 10 de julio de 2009
No podemos quedarnos la vida entera intentando ver en lo que no fue, lo que pudo ser; intentando encontrar entre unas lagrimas que precedieron al orgasmo la suplica, ¡no te marches nunca más! O en el apretón de manos que siguió a la confesión “amo a alguien más”-la duda, la cuestión ¿quizá me quiera un poco más a mí?
Buscar entre lo que no está, estrujar las cenizas, estremecer el viento, bañarse todos los días en el mismo rio y profanar la memoria de Heráclito -que se revuelca en el viento- mientras nosotros seguimos viéndonos sin arrugas en el espejo, añorando un amor de quinceañeros, de ventiunñeros, de treintaunñeros (ríen los ñeros en los suburbios por las palabras que no existen y se semejan tanto a ellos que suelen ser mencionados sin que nadie logre verlos)
Extasiarnos, dar respiración de boca a boca al destino -convertir la vida en un diminuto quirófano en el que todo adolece- liposuccionar los recuerdo y sufrir; dar terapia de choque al tiempo y sufrir; llenar de colágeno el alma, el espíritu, ser un zepelín, un enorme globo de mentiras.
Es una mentira todo lo que no está -no hay otra verdad- La vida es una batalla de nalgas peladas en el frente de la comarca; un musculo bien ejercitado que dobla espadas- todo es ficción.
Volaban de manera particular, nos preguntábamos tal vez tontamente a los oídos de ellas, ¿Por qué no permanecían todas en el techo? Permanecíamos todos de pie bajola noche, en el patio, ¡era una fiesta! y preguntábamos ¿Por qué no bailaban? Reirían de la tonta pregunta si nos escucharan, pero una neblina de aire adicto a la mariguana; ¿dije mariguana? El posaba una elegante vestimenta rosada, entre un mar de camisetas negras y miradas desoladas ¿porque lo observaban? Reirían de la tonta pregunta si nos escucharan pero una neblina de aire adicto a la mariguana; ¿dije mariguana? Promovían un candente baile, en una fiesta rotulada como: “fiesta reggae” y nos preguntábamos- aunque satisfechos por la decisión de cambiar la música- si Bob Marley bailaría salsa. Reímos tontamente al imaginarlo con sus rastas, su pucho de mariguana; (¿dije mariguana?...) bailando el Cali pachanguero.
“Lo rituales sin ritual”, eso es: una posición repetitiva, un manual, una fila de movimientos consecuentes aunque en la mayoría de los casos involuntarios, o ¿inconsecuentes pero voluntarios? Con una mano el sujeta un pucho de mariguana, si, ¡dije mariguana! Y con la otra acaricia suavemente los precipicios de su rostro, tal parece que la dibujara, que la amara. La verdad no la ve a ella. Ver sus ojos llorones y escarlatas seria el preludio de una historia de amor, observar dicha mirada seria inspirador, cuantas páginas de amor real. Cohelo y el mismo Gabo morirían engañados si no se percataran, la verdad él no la ve a ella.
Mientras envuelta entre suspiros y travesías se deleita entre las caricias de él, creyendo que la dibuja nueva y delicadamente con sus roses, el no la ve a ella. Ella no lo imagina, pero si supiera la verdad caería… ¿cómo? Sería como si la imagen de una virgen coronadase diera cuenta de que es solo un artificio de Trento- que no es María, que es solo una imagen pintada- y ante la dolorosa revelación empezara a desvanecer el rompimiento de gloria sobre el que ella poderosa se posaba, las nubes empezarían a evaporarse y María caería como otro mortal, sobre un suelo que no está.; sus pretensiones palidecerían e incluso tras la caída, sobre su cabeza llegaría la pesada corona que la trinidad posaba sobre ella para coronarla, “reina mía”. Lloraría aun mas al sentir que la corona no le hizo daño alguno, no porque ella sea divina sino porque estan leve como ella, como la corona, No es real. Es solo un trozo de pintura.
¡Verdecita de mi amor! Se arrastra como un perro y carente de elegancia. Mas elegancia tiene el cortejo que hace un perro a su perra, aun mas hombría aunque no tenga sentido, pues se queda cabizbajo pegado a la cola de su amada tras la calorosa faena, asume sus actos. Era como el cortejo de las cabras ¿han visto? se dan topes de cabeza y con los cuernos sin duda se lastiman, a ella le parecía adorable, pero es que no sabía de los cuernos ocultos de su capricornio amigo. ¡Cabròn diría! Luego él, capricornio, como lo llamaremos en adelantepavoneaba ¡realmente como un pavo real! Abría despampanante sus alas, solo que las alas de capricornio no eran más que un abanico de para-frases y mierda literal ¡nada de original! El lastimero acto de cortejo expuesto por capricornio no era más que para -fraseos, ataques vertiginosos de “macho alfa” de hecho tuve miedo de que en su afán de conquista pudiera mear alguna vez a cáncer, como la llamaremos a ella en adelante.
El cortejus de capricornio se alejaba cada vez más del fin original no, no llegaría al apareamiento. Era débil y lacónico, seguramente cáncer pensó muchas veces que si capricornio se llevara un día un seno suyo a la boca, seria para amamántalo, no sería nada sexual, nada erótico sería un acto de lastima, de piedad seguro capricornio estaría satisfecho.
Sin saberlo los actos suscritos en su “ritual sin ritual” solo apuntaban a ello, cada movimiento. Su peinado, su ropa, sus discursos, sus aspiraciones- en realidad no tenia tal pero insistía en hablar de ellas- el sino de su vida era la compasión que podía inspirar en los demás. Cáncer le daba todo lo que él buscaba, él lo sentía, aunque les repito jamás podía verla, por eso le encantaba tocar su rostro, era como leer en braille. Era un rostro hermoso para fundir a sus genes que eran hermosos (era un narcisista) y dar vida… no, en realidad no quería hijos, solo buscaba el acto precedente con entusiasmo, era un narcisista, también un ególatra, así que sabía de antemano cuan buen amante eray aspiraba a que cáncer multiplicara en su boca las anécdotas sobre el buen polvo que encarna capricornio.
¡Verdecita de mi amor! Y cáncer suspiraba ¡Verdecita de mi amor! Y luego lo abrazaba, lo miraba fijamente pero diría ¡Cabròn! siobservara el reflejo que de ella se proyectaba en el instante al interior de los llorosos ojos de capricornio. Un pucho verde y más intenso que la esperanza que vivía en la virgen antes de conocer su realidad y el asunto sobre Trento. ¿Pucho o una pucha? era una cuerna, una cigarra, una cachita, un rollito de papel lleno de verde mariguana, con unas tetas verdes y redondas (tenia las tetas chicas y como mirando algo que han perdido); un liso y largo, lacio cabello verde (en verdad tenía el cabello corto) unas piernas largas como dos enormes cachos encendidos (tenia piernas cortas, débiles. pero tenía unas zapatillas doradas que al medio día se asemejaban al fuego)capricornio no veía a cáncer veía su amada mariguana, la intrusa, la otra que en verdad no era tan amada, era solo un artificio que lo llevaba a los brazos de su verdadero amor.
Capricornio era algo “homosexual” (por estos días me encanta esta palabra por eso la entrecomillo) todo lo que decía amar, era solo un puentecito de colores que lo llevaría a su verdadero a amor que era en verdad “el compunción” -sinónimo de compasión -que era el sentimiento que capricornio disfrutaba despertar en otros. Con-pasión disfrutaba la compasión que se posaba sobre su cuerpo. Posaba, es decir, adoptaba ciertas posiciones para aliviarse con la compasión que venía en pequeñas y grandes dosis; abrazos, besos, caricias y la atención que por cierto olvidaba cada día tras pasar la noche. La mariguana, entre otras, era una de las puertas a la compasión que alcanzara, pero combinar la búsqueda de ambas lo sumergió sin que él se percatara.
Resulta que capricornio era adicto a la compasión, si,disfrutaba al ser el objeto de la compasión ajena. El problema surgió cuando un día en busca de “rituales sin ritual” noto que el consumo desmedido de alucinógenos despertaba la compasión ajena. Capricornio empezó hacerlo a diario y en poco tiempo no solo era adicto a la compasión sino también a la mariguana, se drogaba, se chutaba y veía a sus amantes como lo he descrito ¡Verdecita de mi amor! ¿Recuerdan? Se drogaba de tal forma que todo lo olvidaba, así que en medio de sus trabas no veía la compasión que generaba en los demás. Al despertar al siguiente día notaba que faltaban dosis de “el compunción” su amado compunción que era olvidado mientras capricornio en busca del mismo, le era infiel con la mariguana.
La escena era como si el homosexual, “capricornio”, amara al andrógino “el compunción.” “mariguana” era la mejor amiga de “el compunción” el camino de llegada, el puente. Capricornio empezó una amistad con mariguana para llegar a “el compunción” pero sentía temor de aceptar a quien en verdad amaba, aparentaba ante todos “si amo la mariguana… nobusco compasión…” y fingía olvidarlo, olvidar “el compunción” mientras estaba con mariguana; Pero cada mañana se despertaba con deseos de amarlo, de amar a “compunción. ”
(continuara….)
sábado 20 de junio de 2009
"la soledad nos aprueba cuando empezamos hablar solos..."