
Tormentosa lluvia hizo moradita al pie de mis ruborizados ojos: ¡Ruborizados, rojos, escarlatas!
Diluvio enigmático y lloviznita de colores…
Mi estado de ánimo se lanzo sobre un movimiento pendular que va con complejos de Tarzàn -sin monito -de mis labios a mis ojos
De mis labios a mis ojos: frenética risa, llanto inconsolable, calmada risa, sollozo parpadeante; llanto en los labios, risa en el ojito derecho. Guiño, guiño, guiño. Irritación parabólica y siempre vuelvo a llorarte…
Mi nombre ya no es mío: me llamo de los tonos de su olvido y su retorno. Su deslizante caricia hace fuego con mi recuerdo. Su deslizante caricia se calienta las manitas y las pone sobre mi cuello ¿luego? Olvido total: usted, sin nombre, nombre cortó, formalidad, Carreño, modal, olvido. ¿Quién es? ¿Por qué me ama? ¿Quién dijo que la ame? “soy pasado”
Pasado total: movimiento pendular.
Risa: el viento de tus alas llega a refrescar. La tarde calientita debajo de cinco sabanas y no hay tanto calor como el que hallo oculto entre tu sexo.
Llanto: la razón pierde sentido, es primero tiempo, en segundo olvido, ¿es algo bueno o sano?
Risa: a orillas de los sueños me senté y soñé, soñé soñar, soñé fluir. Las piedritas se alivianan y es más grande el peso de no tenerte –ausencia.
En vísperas del olvido sujeto demente el viento que te trae a mi lado, viento distante de un jolgorioso agosto de fiestas y tambores. El ritmo distante de una mirada imperceptible: sujeto tus manos y vuelvo a flotar, trato de ver tus pies para explicarme porque siento que estoy flotando ¿Por qué? Pero inevitablemente me pierdo entre tus agujetas de variados colores y esos enormes zapatos de “Germán Monster” – rio un poco. Levanto mi mirada y tus enormes “zapatitos” se pierden en la oscuridad de mi cuarto. Con la luz aun apagada busco en el caos – mi parte- tus letras y tus alas y “zaz”, una caricia profunda. Un caminito de piedras va sobre ruedas: veo tus manos, tus dedos alargados, el color indescriptible sube por tu brazo, (después comprobare que es producto del poder solar, pero aun así me parecerá alucínate verlo) veo tus lunares semejantes a las pausas en tus letras: como puntos y comas sobre la piel que se deslizan y me inquietan. Debo parar de leer. Enciendo la luz y voy por algo de agua.
Tus fragancias acuden a mi encuentro y paramos de bailar: acaricias mi cabello y mil nudos se tejen en mi garganta: esquivo y reviento. Esquivo torpe- “ay se me olvido”- esquivo y palpo. Esquivo y muerdo. Esquivo y me enredo. Esquivo y me olvidas. Me pierdo y me esquivas. Regreso a mi cuarto y al sentarme sobre la cama presiento que jamás tome agua: el agua corre con más calma, todo es lento y veraz: las luciérnagas, las piedra (mi espalda imposible de amoldar) tu camisa de rayas azules, tus cabellos, tus miradas, tus ojos: refugio incansable de mi deseo de decir lo indecible, silencio, ausencia, me pierdo. Llegaras a mi casa: me gusta la forma en que sujetas tus sueños y como te cuelga el bolso; me gusta cómo te queda ese saco negro de derecha a “izquierda”, me gusta cada cosa que de tu boca sale mientras reposas, denuda o con ropa, sobre mi cama.
El silencio brota al filo, mi sombra me observa y se marcha. La lluvia nos ha tomado de sorpresa, es tarde y la noche llega. La absurda arenga: “porque los estudiantes no somos impermeables” rio -rio y lloro- mientras te sujetos las manos a orillas de una árbol, a orillas de un rio, a orillas de mi cama. Te abrazo y abrazo el ángel en tu espalda. Te abrazo y ríes, te abrazo y me abrazas, te abrazo y te marchas. Te vas sin irte ¿Qué manera es esta de irse?
Te vuelves nocturna, coraza, media palabra, distancia. Eres amor, encrucijada, alegría, tristeza, de nuevo distancia. Fuiste temor, terminaste temor, serás temor.
Te sientas a mi lado y en la mesa de adelante un trió nos observa. La lectura acoge la temperatura del café: tu vos afable, el movimiento pendular, eres poesía hipnotizante. Juguemos un juego: “en una torre de palitos metes los dedito, si la torre se nos cae alguien metió mal el amiguito” quieres reír, sabes hecerme reír, me haces reír ¿te vas? ¿No vuelves? Solo te he llamado para decirte de mi ambigua soledad, mi soledad es imbatible, mi soledad esta sola pero se ha quedado mas sola sin ti. ¿Alguna vez te dije, que siempre soñé contigo? Pues no mentí!!












